Panenka: Del éxtasis a la vergüenza


Detrás de un sutil, elegante y desafiante cobro de penal al estilo Panenka hay toda una historia. Bautizado como “Panenka” debido a que el primer atrevido e ingenioso jugador que tiró un penal de esta manera llevaba el nombre de Antonín Panenka.

 

Un futbolista de origen checo que por allá del año de 1976, se animó a picar un balón desde el punto de penal. Tal hecho se protagonizó en la tanda de penaltis de la final de la eurocopa del año antes mencionado, entre las selecciones de las entonces Checoslovaquia  y Alemania Federal.

 

Si bien es cierto, para un jugador de fútbol, un penal significa una gran responsabilidad, aun así hay quienes se atreven a tirarlo de esta manera. Gran dosis de valentía, confianza, de práctica y atrevimiento lleva consigo esta acción, ya que se puede pasar del amor al odio en cuestión de segundos.

 

Se dice que un tiro desde el punto de penal se debe asegurar lo más posible; con fuerza, colocado y esquiniado, suelen ser los consejos que se dan previo a este disparo. Todos estos en afán a vencer al guardameta, que intentará adivinar el remate.

 

No obstante, en el fútbol siempre se encontrarán atrevidos que se salen del saco con acciones vistosas y aplaudidas por el público. Tal es el caso de la “Panenka”, que pone al espectador a la orilla de su asiento.

Es cuestión de milésimas donde se vive con tensión el viaje del balón y la decisión del arquero de lanzarse o no. Ya si el balón toca las redes, el estadio y la afición explota en júbilo, aplaudiendo así la acción del atrevido jugador.

En caso de que el arquero se quede en el centro esperando el cobro y por ende reciba el balón en sus manos de forma sencilla, la misma parcialidad se encargará de chiflar al jugador y recriminarle la forma tan arriesgada de ejecutar este cobro.

Algunas veces sale bien, otras no tanto. Lo cierto es que cuando se ve en los partidos, esta acción le pone un picante extra a los encuentros.